Los niños que cuidan de plantas y los animales serán personas de bien en un futuro, respetuosos de la vida. Enseñemos a los niños a cuidar y amar la naturaleza.

Melyna nació en Lima, Perú, y desde chica supo lo que es estar en contacto con las plantas.
«Pienso que esto viene por parte de mi padre, él amaba las plantas y en casa teníamos 32 000 m2 donde la mayor parte del terreno, estaba cubierto por opuntias que daban frutos dulces, teníamos muchas plantas y un pequeño huerto donde cosechábamos hortalizas y verduras. Crecer en un ambiente así, me ha ayudado e inspirado hasta ahora.»
Melyna estudió la carrera de administración de hostelería y por algunos años trabajó en cargos relacionados con su carrera.
«Debo confesar que no era feliz en el trabajo. No hay nada más estresante que hacer algo por necesidad. Por eso, los fines de semana eran sagrados para mí; regar, podar, trasplantar plantas; hacía todo lo que pudiese hacer con plantas y lo disfrutaba muchísimo.»

Algo que disfruto mucho es el simple hecho de salir a caminar y observar los colores y detalles de las plantas, el cielo y el agua. Hay mucha belleza en nuestro alrededor.

En la imagen, hace varios años atrás; estoy durante una de mis primeras presentaciones en ferias, donde vendía mis productos.

Con el tiempo descubrió técnicas como son la kokedama, terrarium y otros y es así como comenzó un viaje donde las principales protagonistas de su mundo, eran las plantas. En el año 2014, comenzó formalmente su propio negocio.
«Finalmente era feliz, podía compartir y expresarme a través de la creación de piezas botánicas. Crear con plantas vivas es una manera de expresar nuestra creatividad, desde el momento en que elegimos los colores o el tipo de plantas, ya estamos expresándonos. Además, lo encuentro tan relajante cómo pintar o dibujar que son otras de mis pasiones.»
Melyna ha llevado cursos referentes a todo lo que a plantas se refiere, tanto en Perú y en Francia, su formación es constante porque dice que uno nunca debe dejar de aprender y estamos de acuerdo con eso.
Con el tiempo, mucha gente se interesó en aprender estas técnicas y es así como los talleres y clases presenciales con Melyna, tuvieron mucho éxito durante años. Llegando a tener alumnos que viajaban del interior del país e inclusive de países como Bolivia, Chile o Colombia, solamente para hacer un taller presencial con ella.

En la imagen, uno de los talleres realizados para una mamá y sus hijos que habían decidido iniciar un negocio haciendo arreglos con suculentas.

En la imagen posando con mi adorado esposo en uno de nuestros viajes a la hermosa ciudad de Le Val-d’Ajol.

«Cada vez que me comentaban lo feliz que se sentían de haber participado en mis talleres y que encontraron más de lo que esperaban, me sentía muy feliz porque sabía que algo bueno estaba haciendo. Siempre digo que lo bueno se comparte y eso es lo que hago desde entonces.»
En 2019 Melyna se casó con un francés y se fue a vivir a Francia. Ha creado su propia escuela online donde comparte sus conocimientos, mejores técnicas y consejos para lograr piezas duraderas y modernas.
«Quiero que las personas aprendan de manera sencilla, sin tener que pasar por todo el proceso que yo pasé para descubrir los pasos correctos que sí dan resultados positivos. Lo he hecho realmente sencillo, dinámico y completo, he creado una metodología que es fácil de seguir y que ayuda a personas interesadas en este mundo, a aprender y crear con plantas.»
Melyna espera que te unas a sus cursos online y que descubras por ti mismo todo lo que puedes lograr con ellos.

Lo más importante para mi, es que cada alumno aprenda bien y que al final de los cursos sea capaz de desarrollar sus propios productos con destreza.

Curiosidades sobre Melyna

El dibujo y la pintura son otras de mis pasiones, de chica salía a representar a mi clase en los concursos de dibujo.

Escribir poemas y cuentos breves también se me da muy bien, hay momentos en que encuentro mucha inspiración y solamente quiero escribir

Siempre me ha gustado aprender nuevos idiomas y gracias a ello, aprender francés se me ha hecho más fácil.

Aprender cosas nuevas siempre nos da más oportunidades. Cuando conocí a mi esposo, nos comunicábamos en inglés, él no hablaba español y yo solo conocía palabras básicas en francés. Estoy segura de que, si yo no hubiera estudiado inglés, otra sería nuestra historia.

Dejar mi país fue muy difícil porque soy una persona muy apegada a mi familia, pero pienso que los cambios son necesarios, aunque al comienzo sea duro, el tiempo lo arregla todo.

Pienso que las cosas que se hacen con amor y conciencia, tarde o temprano dan frutos. Solamente hay que seguir soñando e insistir hasta lograrlo.

” Estos tiempos me han enseñado que, aunque estamos separados por un territorio, todos sentimos y sufrimos los estragos de esta enfermedad que no quiere irse. Hoy más que nunca, debemos valorar las cosas que tal vez antes no creíamos importantes y comenzar a vivir ahora sin obsesionarnos con el mañana ni pensar en el pasado.”